Técnicas de masaje tantra que desconocías

El masaje es una excelente manera de aliviar la tensión, mejorar la circulación sanguínea, mover la energía por el cuerpo y excitar sexualmente a tu amante. El masaje también es una forma mutuamente satisfactoria de ayudar a las parejas a mostrar intimidad. La nuestra es una cultura hambrienta de tacto, y el masaje es un medio rápido y fácil de alimentar este hambre. No es necesario ser un masajista certificado para dar un gran masaje tántrico, de hecho puedes acudir a algún centro de masajes tántricos en Barcelona (o en cualquier ciudad donde haya uno) para informarte.

 

El componente más importante de un gran masaje es el deseo de complacer a tu amante. Aquí te explicamos algunas sugerencias.

 

Para empezar, crea un ambiente romántico atenuando las luces, quemando algunas velas e incienso, poniendo música relajante favorita de esa persona especial y calentando la habitación para que los dos os sintáis cómodos. Puedes usar aceite mineral perfumado, aceite de masaje o aceites esenciales o cremas, lociones o polvos para masajes comestibles. La elección es tuya.

 

Comienza con el lado posterior

Alrededor de dos cucharadas de aceite deberían ser suficientes para empezar. Vierte primero el aceite en tus manos y luego frota tus manos juntas para que sean agradables y cálidas al tacto. Después, coloca tus manos en la de tu pareja, baja por la espalda y deja que las manos se deslicen sobre sus hombros de vuelta hasta el cuello, alrededor de éste y hacia abajo, sobre las nalgas y el glande o el clítoris.

 

Amasa

Si alguna vez has amasado pizza o masa de pan, esta técnica será sencilla pero, si no lo has hecho, intenta apretar la espalda y las nalgas de tu pareja entre el pulgar y los dedos con un movimiento fluido (no demasiado fuerte) con una mano, y luego con la otra mano. Las partes carnosas del cuerpo como las nalgas pueden soportar más presión, así que siéntete libre de apretar un poco más fuerte y extender suavemente las nalgas mientras masajea.

 

Trazo de pluma

Antes de pasar a los muslos, acaricia el cuello, los hombros, los brazos, la espalda y las nalgas de tu pareja con las puntas de los dedos simulando el trazo de una pluma muy ligera durante al menos cinco minutos. Si tiene uñas, rasca suavemente a tu pareja con ellas. Puedes hacer esto con movimientos circulares, largos movimientos fluidos o de lado a lado.

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